¡Admiro esos escritores que escriben con sangre!, ¡que escriben con marcas!, no son muchos, podríamos contarlos con los dedos de las manos. La cantidad de escrituras exisistentes en todo este mundo es realmente impresionante, lo que queda de ella es verdaderamente poco cuando seleccionamos con la rigurosidad del caso.
Hablar, utilizar el lenguaje es una de las adicciones más mortíferas de la humanidad, el vació es el lugar desde donde se toma la palabra, arriesgaría decir que es el único lugar desde donde tomamos la palabra, una cosa es tomar y otra muy diferente es que la palabra nos tome, cuando la palabra nos toma entramos en una adicción que desconocemos, cuanto mas creemos tomarla mas atrapados estamos en un goce mortífero.
El Psicoanálisis trabaja con la palabra, pero también es su mayor sospecha, Freud escribía: “mis histéricas me mienten” atribuían su trauma a una escena primaria donde un supuesto adulto había realizado una escena de seducción, lo que Freud no pudo captar en ese entonces, que lo traumatico es el encuentro con el lenguaje.
Continuara...
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